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Nuestros Mayores Viajeros recorren la Montaña Palentina con Tercera Actividad Aguilar

13 Sep 2021
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Muchas de las personas que viven a diario en Tercera Actividad Aguilar, el centro de atención a personas mayores y/o dependientes, gestionado por la Fundación Santa María la Real, descienden de pueblos del entorno.

Este verano, 40 de esas personas han podido reencontrarse con vecinos y familiares en sus pueblos de origen, gracias a la iniciativa “Nuestros Mayores Viajeros. Destino mi pueblo”. 

“La idea era clara: sacar en grupos pequeños a nuestros residentes a sus pueblos de origen, para que pudiesen contactar de nuevo con sus familiares, con sus vecinos, con sus costumbres, con la casa donde nacieron, con el puesto de legumbres donde iban a comprar, con la tierra de labranza donde iban a sembrar y con todo eso que a ellos les llena de cariño y emoción”, explica Alejandro Serrano, director de Tercera Actividad Aguilar.

Dicho y hecho. Durante el mes de agosto y la primera quincena de septiembre, han realizado hasta diez viajes, en vehículos adaptados y con el apoyo de familiares y amigos, que los han llevado a La Valdivia, La Ojeda y el Boedo, Brañosera, Vallespinoso, Becerril, Alar del Rey, el propio Aguilar de Campoo o la comarca de Barruelo de Santullán, destino del primer viaje con Amalia, Dolores y Pepa. 

Recorridos llenos de emoción y recuerdos

Una primera salida, en la que visitaron Cillamayor, el pueblo de origen de Dolores, quien explicó a sus acompañantes, visiblemente emocionada, cuál era su casa. Incluso les guió hasta el interior de la iglesia. “Fue muy bonito y muy emotivo. Hacía mucho que no visitaba Cillamayor y encontré las calles y las casas muy cambiadas. Mejor, más arregladas”, cuenta Dolores, “la visita a la iglesia me emocionó porque tengo muchos recuerdos: allí me bauticé y me casé, allí bauticé a mis hijos y allí enterré a mis padres”.  

En Barruelo de Santullán, Pepa llevó a la comitiva hasta la puerta del que durante años fue su hogar en la popular barriada de las “Casas Baratas”, donde le esperaba su familia. Durante el viaje a Alar del Rey, Nino, pudo reencontrarse con vecinos, familiares y amigos, como Paquito, 

al que solía llevar a hombros cuando era joven. En Vallespinoso de Aguilar, los hermanos Ángel y Julián, fueron recibidos con cariño por todo el pueblo, incluida la alcaldesa Cristina Párbole. Elena se sintió feliz al poder volver a su pueblo, Brañosera, del que presume orgullosa, porque “allí se constituyó el primer ayuntamiento de España”.

Callejeando por Aguilar de Campoo

“Nuestros mayores viajeros” se despedían la semana pasada con sendos recorridos por Aguilar de Campoo. “Fueron dos paseos muy especiales, porque los viajeros eran personas con deterioro cognitivo o de movilidad”, recuerda Alejandro Serrano, quien comenta que “en todos los sitios donde hemos ido, hemos convivido con ellos y hemos descubierto historias maravillosas, algunas de ellas ya las conocíamos y otras nos las han ido mostrando según íbamos caminando y paseando por las calles de sus pueblos”.

Historias como la de Lali, que trabajó en el monasterio de Santa María la Real y que aún recordaba las ruinas del edificio al que volvió hace unos días, “debo confesar que no quería venir y, me hubiese arrepentido muchísimo”, cuenta, “no tienes ojos para ver tantas cosas como nos han enseñado”. Y es que, Lali y sus compañeros, pudieron disfrutar del nuevo audiovisual del centro expositivo Rom que para ellos funciona como “una auténtica sala de estimulación sensorial”, explica el director de Tercera Actividad.

“Vengo con mi madre, Concha”, nos dice Olga, una de las participantes en la última salida, “ha sido una tarde maravillosa, me ha encantado, el vídeo que nos habéis puesto, precioso, una experiencia para repetir”. Como todo buen viaje, cada uno de los recorridos finalizaba al ritmo de música y con una buena merienda a base de tortilla de patata, empanada, jamón y fruta. Momento que se aprovechaba también para celebrar fechas importantes, como el cumpleaños de Vicenta, una de las participantes en la última excursión, que escuchó a todos sus acompañantes agasajarle cantándole el “cumpleaños feliz”. 

Y, sí, Olga puede estar tranquila porque en Tercera Actividad tienen claro que repetirán experiencia. “Ha sido muy enriquecedor, hemos aprendido mucho con estas salidas y, sin duda, continuaremos con el proyecto”, asegura el director del centro.

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